Relatos·Tuiteando

Por favor…

Gatear desnuda tras sus pasos, mientras Él tira firme de mi correa y me lleva por donde desea. Son pasos lentos, cortos, pero seguros, porque no solo es mi guía, también mi faro e ilumina mi camino como yo ilumino su día a día.

Ofrecerle mis nalgas a mitad del gateo para que pueda decorarlas con sus azotes. Agradecer cada caricia de su látigo y abrir las nalgas con mis propias manos para que pueda penetrar mi culo hasta las entrañas. Recordar ese dolor durante días, entre sonrisas.

Lamer sus pies con devoción, no hay mejor forma de expresar mi adoración. Subir poco a poco, a medida que tira de mi pelo, y perderme entre sus muslos. Alimentarme de su sexo con dulzura hasta que Él decide marcar el ritmo y me atraganta con furia, derramando su placer en mi boca.

Desear ese bautismo tan especial que solo se siente a través de su lluvia. Ese momento donde te abandonas por completo a sus deseos y dejas que te vaya impregnando lentamente desde el último de tus cabellos hasta las puntas de los pies, donde sientes que eres tan suya como feliz.

Enjabonar nuestros cuerpos cuidadosamente, acariciar con mimo cada marca que Él ha dejado, dejar correr el agua por nuestra piel y comernos a besos entre risas. Sobran las toallas, ganan los abrazos y las caricias. Volver a la cama a acurrucarnos y hablar hasta quedar dormidos.

No dejes nunca que me despierte de este sueño, por favor.
No dejes que solo sea un sueño.
Por favor…

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